UniConHub nació de una pregunta sencilla: ¿qué pasa cuando personas apasionadas por la tecnología encuentran un espacio donde compartir lo que hacen, aprender de otros y construir juntos?
Construir algo puede ser emocionante. Construirlo en compañía es una satisfacción mayor.
Para alguien que pasa horas programando, diseñando un proyecto, experimentando con tecnología o intentando convertir una idea en realidad, existe una pregunta que no siempre tiene una respuesta sencilla: ¿con quién puedo hablar de todo esto?
Para Ruy Cabello y Roni Hernandez, fundadores de UniConHub, esa pregunta fue precisamente el comienzo.
La idea surgió al reconocer algo que puede resultar familiar para muchas personas interesadas en tecnología: tener un proyecto que entusiasma, pero no encontrar fácilmente a alguien que comparta ese mismo entusiasmo. Deseaban crear un espacio donde personas igualmente apasionadas pudieran escucharse, compartir lo que estaban haciendo y encontrar a otras con quienes construir.
Pero UniConHub no nació únicamente para reunir personas interesadas en tecnología. Desde el principio, sus fundadores quisieron construir una comunidad con una cultura diferente.
Una comunidad sin ego.
¿Dónde termina la tecnología?
Para entender UniConHub hay que empezar por una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué significa realmente “tech”?
Para Rony, la respuesta no se limita a computadoras o programación. Tecnología tiene que ver con tomar conocimientos científicos y aplicarlos para resolver problemas, crear algo nuevo o mejorar lo que ya existe. Desde esa perspectiva, la tecnología puede aparecer prácticamente en cualquier área.
Una prótesis, un modelo financiero, el análisis de datos biométricos o la automatización de procesos legales pueden ser tecnología. No importa tanto la disciplina de origen como la capacidad de aplicar conocimiento para transformar algo.
Esa visión también determina quién puede formar parte de la comunidad.
Si “tech” fuera únicamente programación, UniConHub tendría fronteras muy claras. Pero si la tecnología es una forma de aplicar conocimiento e innovar, esas fronteras prácticamente desaparecen.
Y eso abre la puerta a una comunidad mucho más diversa: ingenieros, programadores, emprendedores, científicos, diseñadores y personas que simplemente tienen una idea que quieren convertir en realidad.
El conocimiento no debería ser compartido
Sus fundadores habían conocido espacios donde el conocimiento podía convertirse en una forma de jerarquía: saber más podía significar tener más reconocimiento o colocarse por encima de los demás. Para ellos, una comunidad tecnológica debería funcionar de otra manera.
En UniConHub, el punto de partida es más sencillo: no importa cuánto sabes.
Los meetups están abiertos tanto a personas con experiencia como a quienes apenas comienzan. Incluso alguien que acaba de acercarse a la comunidad puede aportar algo.
La filosofía, explican, es que todos tienen algo que enseñar y que el simple interés por aprender ya es suficiente para formar parte.
Esto también influye en cómo eligen a quienes participan en sus eventos.
No se trata solamente de encontrar al speaker con el currículum más impresionante. También buscan personas cuyos valores sean compatibles con la cultura que quieren construir: perfiles abiertos, genuinos y dispuestos a compartir.
La intención es que el conocimiento sea una herramienta para conectar personas, no una manera de separarlas.
Del networking a la comunidad
Conocer gente no necesariamente significa construir una comunidad.
En muchos eventos de networking, una conversación termina con el intercambio de contactos y, poco después, cada persona continúa con su vida.
UniConHub intenta resolver ese problema de otra manera: hacer que las personas quieran regresar.
Las Social Runs, Tech Runs y otros encuentros recurrentes permiten que los asistentes vuelvan a encontrarse. La primera vez quizá sólo son desconocidos; después empiezan a reconocer caras, retomar conversaciones y conocer los proyectos de los demás.
La comunidad empieza a aparecer precisamente en ese espacio entre un evento y el siguiente.
Actualmente, UniConHub extiende esa conexión a diferentes formatos: meetups, podcast, actividades sociales y una plataforma de proyectos donde los miembros pueden compartir lo que están construyendo y buscar feedback o colaboración.
Así, el evento deja de ser el destino final. Se convierte en el punto de partida.
No sólo conocerse: construir
Esta es quizá la diferencia más importante entre una red de contactos y un ecosistema.
Una red conecta personas. Un ecosistema permite que esas personas hagan algo juntas.
UniConHub todavía está construyendo ese segundo nivel. Durante la entrevista, sus fundadores reconocieron que aún no han llegado al punto en el que puedan decir que una startup nació directamente de la comunidad. Sin embargo, ya existen personas que se han conocido a través de UniConHub y que están desarrollando sus propios proyectos.
La visión a largo plazo es mucho más ambiciosa: que UniConHub pueda decir algún día que ayudó a fundar, participar o impulsar decenas de startups.
No sólo conectar a quienes las van a construir, sino eventualmente ayudar a que esas ideas reciban el apoyo necesario para convertirse en realidad.
Es ahí donde la comunidad empieza a transformarse en algo más grande.
Crecer sin perder la cultura
UniConHub ha crecido principalmente de manera orgánica. Sus integrantes describen una especie de efecto de bola de nieve: una persona conoce a otra, que conoce a otra, y poco a poco la comunidad aumenta.
Ese crecimiento tiene una ventaja: permite que la comunidad conserve cierta cercanía y que quienes llegan tengan una conexión con alguien que ya forma parte de ella.
Pero también plantea un reto, la sostenibilidad.
Hasta ahora, buena parte de los gastos de los eventos ha sido cubierta por los propios integrantes. Sus fundadores saben que ese modelo tiene límites y buscan mecanismos que permitan recibir donaciones y financiar proyectos más ambiciosos sin sacrificar la naturaleza nonprofit de la organización.
La chispa del Silicon Valley latinoamericano
Para sus fundadores, Silicon Valley más que una ubicación geográfica, es un ecosistema en el que innovar se vuelve parte de la cultura cotidiana: personas que constantemente quieren crear, experimentar y construir cosas nuevas. Su aspiración es llevar esa dinámica a una comunidad latinoamericana.
Existen personas creativas y capaces que no siempre encuentran el apoyo necesario para desarrollar sus ideas o estar rodeadas de personas que les hacen pensar que aquello que quieren construir no es posible. El ecosistema Unicon justamente tratar de decirles a esas personas que no hay límites en lo que pueden crear, es una comunidad que quiere presentarle a la persona que sabe aquello que él todavía no sabe o encontrar a alguien que quiera trabajar en la misma idea o convertir una posibilidad abstracta en un proyecto concreto.
¿Y si no hubiera límites presupuestales?
La respuesta fue Hackathones, muchos hackathones
Su idea sería organizar eventos en diferentes lugares de México y utilizar los proyectos ganadores para invertir directamente en las ideas de jóvenes que están intentando construir algo nuevo.
La respuesta dice mucho sobre la visión de UniConHub.
Su sueño no es construir ellos mismos todas las grandes tecnologías del futuro.
Es crear las condiciones para que alguien más pueda hacerlo.
Quizá ahí se encuentra el verdadero significado de convertirse en una chispa.
Una chispa no es el fuego completo.
Es aquello que permite que el fuego comience.
Y si UniConHub logra convertir conexiones en colaboración, colaboración en proyectos y proyectos en empresas capaces de transformar su entorno, entonces la comunidad habrá conseguido algo mucho más difícil que organizar un buen meetup.
Origen de esta historia
Pieza desarrollada para el archivo web de Órbita y revisada por el equipo editorial.


