El programa Artemis busca volver a la Luna y establecer bases para una exploración sostenida más allá de la órbita terrestre. Artemis I, lanzada el 16 de noviembre de 2022, duró 25.5 días y recorrió cerca de 2.25 millones de kilómetros con la nave Orion.
La misión validó trayectorias, propulsión y un escudo térmico que soportó reentrada a unos 11 km/s y temperaturas cercanas a 2760 °C. También permitió estudiar la radiación fuera del campo magnético terrestre mediante el experimento MARE, con maniquíes equipados con miles de sensores.

Artemis II añadirá datos biológicos directos de humanos sanos: cognición, sueño, estrés, respuesta inmunológica y salud cardiovascular. El experimento AVATAR estudiará los efectos celulares de la radiación con chips de tejido humano.
La dosis estimada de radiación, entre 0.7 y 1.3 mSv diarios, incrementa riesgos de cáncer, cataratas y enfermedades cardiovasculares. Se requieren blindaje, trayectorias, monitoreo solar y refugios ante partículas solares.
El regreso a la Luna es una responsabilidad humana además de tecnológica: cada sistema validado debe considerar los límites y cuidados de quienes llevan a la humanidad más allá de la Tierra.
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