Alimentar a una persona en una estación que viaja a 28 000 km/h y completa una órbita en 90 minutos exige resolver problemas de física, química, fisiología y psicología. En microgravedad la deglución sí es posible gracias al peristaltismo del esófago, no a la gravedad.

Las primeras misiones usaron tubos de aluminio con pasta de carne, hígado o puré de manzana. También se emplearon cubos comprimidos y cubiertos de grenetina para evitar migajas que pudieran dañar equipos o ser inhaladas.

Bandeja de comida usada en el Skylab de NASA en 1973.
Bandeja de comida usada en el Skylab de NASA en 1973.

Cuando las misiones se hicieron más largas, la NASA comprendió que comer mal afectaba el ánimo y el rendimiento. La liofilización congela el alimento y elimina el agua en vacío, conservando buena parte de su estructura y sabor al rehidratarlo. El sistema spoon-bowl permitió agregar agua caliente y comer con cuchara.

Los menús son preparados por nutricionistas, ingenieros, chefs y médicos. Se consideran preferencias culturales, cambios en el gusto y la pérdida de masa muscular y ósea. Las tortillas de Rodolfo Neri Vela sustituyeron al pan en misiones posteriores.

Pan, refrescos, cerveza y otros alimentos con migajas o comportamiento problemático de fluidos están restringidos. Para viajes a Marte, proyectos como Veggie y Advanced Plant Habitat exploran cultivar alimentos en el espacio.

ARCHIVO EDITORIAL

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Pieza desarrollada para el archivo web de Órbita y revisada por el equipo editorial.

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ESCRITO POR

Natalia Huescas

De los tubos de pasta dental a la liofilización y la agricultura espacial: la evolución del sabor en órbita.