En el corazón de la zona arqueológica de Los Toriles, en Ixtlán del Río, Nayarit, el 6 de diciembre se vivió un evento que demostró que la ciencia y las culturas ancestrales no solo coexisten, sino que se potencian mutuamente. Bajo un cielo despejado del Pacífico mexicano, más de 200 participantes —familias, estudiantes y entusiastas locales— se reunieron para una jornada de observación astronómica, charlas y talleres de divulgación científica.

El evento fue organizado por el gobierno del municipio, la Sociedad Nayarita de Astronomía y Ciencia y el INAH. Su objetivo fue sembrar el gusto por la ciencia en el estado y recordar que el conocimiento universal trasciende épocas y tradiciones.

Los Toriles, con sus imponentes pirámides y uno de los pocos templos circulares de Mesoamérica (700–1200 d. C.), no fue un escenario casual. Declarada Patrimonio Cultural de la Nación, esta zona evoca rituales ancestrales nayaritas vinculados al cosmos: alineaciones con el solsticio y observaciones del cielo que guiaban la agricultura y las fiestas comunitarias.

El clímax de la noche llegó con la observación astronómica. Telescopios portátiles apuntaron a Júpiter, sus lunas galileanas y el cúmulo estelar de las Pléyades, visibles en todo su esplendor invernal. Los talleres prácticos incluyeron la creación de nebulosas y la pintura de constelaciones.

Participantes durante la jornada de observación astronómica en Los Toriles.
Participantes durante la jornada de observación astronómica en Los Toriles.
Zona arqueológica de Los Toriles, en Ixtlán del Río, Nayarit.
Zona arqueológica de Los Toriles, en Ixtlán del Río, Nayarit.

Esta iniciativa resalta un principio clave: la ciencia no está peleada con las culturas de nuestros pueblos originarios; al contrario, enriquece su legado. En Nayarit, hogar de coras, huicholes y nayaritas, experiencias como esta fomentan la identidad científica estatal y combaten el rezago educativo.

El 6 de diciembre en Los Toriles no fue solo una noche de estrellas, sino un puente entre el saber ancestral y la frontera del conocimiento. La ciencia, como las pirámides que nos rodean, se construye sobre bases sólidas y mira al infinito.

Foto por: Christian Fausto Bernal.

ARCHIVO EDITORIAL

Origen de esta historia

Pieza desarrollada para el archivo web de Órbita y revisada por el equipo editorial.

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V
ESCRITO POR

Valery Peña

La Sociedad Nayarita de Astronomía y Ciencia convirtió Los Toriles, en Ixtlán del Río, en un puente vivo entre el pasado ancestral y la exploración del cosmos.