¡Quiúbole, lector espacial! Soy Taquín, taco de canasta de nacimiento, divulgador por vocación y fan de los misterios cósmicos. Hoy traigo la historia de la basura espacial: fierros y satélites viejos que flotan alrededor de la Tierra como si el espacio fuera un bote de basura.
Cuando cayó la noche, el aire se llenó del olor de la carne recién hecha y de la salsa caliente. Taquín, acomodado en su canasta, observó el cielo. Entre las estrellas había objetos que se movían demasiado para ser estrellas.
—Seguro es basura espacial —dijo Felipe.
Valeria levantó la vista y preguntó qué era. Felipe explicó que, así como una taquería sería un desastre si los clientes dejaran envases, platos, tortillas y cucharas por todos lados, en el espacio quedan satélites viejos, pedazos de cohetes y fierros flotando.
El problema es que esos objetos viajan muy rápido: pueden chocar y generar todavía más desorden. Taquín concluyó que, si ni una taquería funciona llena de basura, mucho menos el universo. Aunque fuera un simple taco, decidió recordar que el espacio merece cuidado.

Origen de esta historia
Pieza desarrollada para el archivo web de Órbita y revisada por el equipo editorial.
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