La carrera STEM de Alondra Balancán nace de una curiosidad constante por entender cómo funcionan las cosas. Desde pequeña desarmaba objetos, cuestionaba las respuestas fáciles y buscaba el mecanismo detrás de cada explicación. Con el tiempo descubrió que esa forma de mirar tenía un nombre: ingeniería.
La disposición a aprender por cuenta propia la llevó a mudarse sola de Mérida a la Ciudad de México para estudiar ingeniería eléctrica-electrónica. No llegó con todas las respuestas; llegó con dudas y voluntad de aprender en el camino.
No esperes a sentirte lista, porque nadie lo está al inicio. Métete aunque tengas dudas.
Una voz propia para el mundo STEM
Hija de Newton nació como una extensión de su vida estudiantil y de su deseo por romper paradigmas sobre quién puede dedicarse a la ingeniería. El proyecto conecta con jóvenes curiosos, a veces confundidos, que buscan un lugar en la ciencia y el espacio.
El nombre expresa esa intención: formar parte de la historia de la ciencia sin renunciar a una perspectiva propia. En la cuenta comparte consejos, experiencias y el proceso real de estudiar ingeniería e involucrarse en el sector aeroespacial.
Entre lo automotriz y lo aeroespacial
La industria automotriz le ha permitido trabajar con sistemas reales donde calidad, validación y seguridad son condiciones indispensables. Esa exigencia conecta con el sector aeroespacial: ambos dependen de equipos multidisciplinarios, procesos rigurosos y poco margen de error.
Alondra también participa en cohetería experimental y explora tecnología aeroespacial modular. Dividir un sistema grande en módulos que se pueden entender, construir, probar y mejorar vuelve el aprendizaje más accesible y abre una puerta para quienes apenas comienzan.
Origen de esta historia
Publicado originalmente en Órbita No. 11 · Mayo 2026
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