Dos femtosatélites mexicanos —ThumbSat-1 y ThumbSat-2— despegaron el 19 de agosto de 2025 a bordo del cohete Kinetica-1 desde Jiuquan. Representan innovación, cultura y educación espacial abierta para el país.

Kinetica-1 (Lijian-1) elevando vuelo desde el Centro de Lanzamientos de Jiuquan el 19 de agosto de 2025, con los satélites mexicanos ThumbSat-1 y ThumbSat-2 a bordo. — Fotografía: Wang Jiangbo / China Daily.
Kinetica-1 (Lijian-1) elevando vuelo desde el Centro de Lanzamientos de Jiuquan el 19 de agosto de 2025, con los satélites mexicanos ThumbSat-1 y ThumbSat-2 a bordo. — Fotografía: Wang Jiangbo / China Daily.

Desde sus primeros pasos con la CNEE en 1962 —con la misión de "fomentar y controlar la investigación, exploración y empleo del espacio exterior con fines pacíficos"— hasta la fundación de la Agencia Espacial Mexicana en 2010, el país trazó una ruta llena de obstáculos, esperanzas y logros modestos que marcaron la conciencia colectiva sobre el espacio. Aunque las misiones Morelos, Solidaridad y MEXSAT y los nanosatélites UNAMSAT quedaban lejos de las grandes agencias, mantenían viva la idea de que México podía aspirar a más. Hoy, esa aspiración toma forma tangible con ThumbSat-1 y ThumbSat-2, lanzados el 19 de agosto de 2025 desde Jiuquan a bordo del cohete Kinetica-1: dos femtosatélites de menos de 100 g cada uno, diseñados por ThumbSat en colaboración técnica con CAS Space, y destinados a marcar un antes y un después en nuestra presencia en el espacio.

Los ThumbSat no son apenas cargas útiles diminutas; son afirmaciones contundentes de que es posible realizar ciencia, arte y educación desde lo pequeño y barato. Equipados con un "selfie-payload" —un espejo para captarse a sí mismos en órbita— o una carga artística, representan una alianza armónica entre tecnología e imaginación. Y aunque orbitan a casi 547 kilómetros de altura con un periodo de 95,5 minutos —valor técnico, sí, pero con sentido— su verdadero valor está en la conexión directa que permiten con jóvenes, cuadernos y antenas caseras, porque sus señales pueden ser recibidas por escuelas y entusiastas en todo México gracias a estaciones terrestres gratuitas distribuidas tras el lanzamiento.

Además, esto no es solo un gesto: representa un salto tecnológico asequible, replicable y con impacto en comunidad.

Lo notable es que esta misión fue el primer caso en que un cohete comercial chino transportaba satélites diseñados en nuestro país, una nueva ruta de colaboración internacional que rompe paradigmas. No se trata de depender única o principalmente de socios tradicionales —como ha sido con la NASA o la ESA— sino de diversificar alianzas estratégicas. CAS Space proyecta ya ser líder doméstico en lanzamientos comerciales, con más de 70 cargas totales enviadas a fecha de agosto de 2025. Con ello, el espacio dejó de ser terreno exclusivo de las potencias y se abrió a países emergentes como México.

Cada órbita de esos femtosatélites sobre el país es un mensaje activo. Quien instale una antena casera y capte una señal real estará, en términos prácticos, siendo parte de una misión espacial mexicana. Esa experiencia trasciende lo educativo: promueve vocaciones, estimula la curiosidad y refuerza la idea de que la ciencia no está afuera, sino al alcance de cualquiera que escuche el cielo.

Imagen basada en el diagrama conceptual de ThumbSat publicado en Wired (2015), artículo titulado "Itty-Bitty Satellites Could Carry Your Experiments to Space".
Imagen basada en el diagrama conceptual de ThumbSat publicado en Wired (2015), artículo titulado "Itty-Bitty Satellites Could Carry Your Experiments to Space".

Se abre así también la posibilidad de que esto no sea un experimento aislado, sino el inicio de una nueva etapa: constelaciones escolares proyectadas, colaboraciones universitarias que monitorizan volcanes desde el espacio, interfaces experimentales que capturan datos ambientales y revelen patrones climáticos; incluso un avance institucional si se aprovecha el impulso para fortalecer la AEM, aprobar la Ley Espacial pendiente y apostar por sistemas nacionales de estaciones terrestres.

El año 2025 podría ser recordado como aquel en que México se apuntó otra vez al cosmos, no con grandes recursos, sino con ingenio, colaboración y un satélite que cabe en la palma de la mano.

Fuentes de consulta: China Daily (2025, 19 y 20 de agosto) · Space & Astronomy News / Orbital Today (2025, 18 de agosto) · Gunter's Space Page (2025). ThumbSat-1, 2.

ARCHIVO EDITORIAL

Origen de esta historia

Pieza desarrollada para el archivo web de Órbita y revisada por el equipo editorial.

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ESCRITO POR

Gabriel Grajales

Conoce el despegue desde Jiuquan de los femtosatélites mexicanos ThumbSat-1 y ThumbSat-2, pequeñas pero poderosas misiones que marcan un nuevo capítulo para la ciencia mexicana.