"Hay cosas que caen del cielo… pero no todas vienen de las estrellas."

En la década de 1852, un millonario excéntrico llamado Sir Morgan III, mientras se hospedaba en una de sus cabañas en una alejada montaña boscosa, tuvo un enigmático y revelador sueño. En dicho sueño se encontraba en la cima de la montaña más alta, y unos seres con aspecto de cientos de hilos o gusanos envueltos en una manta que se movía como si lo hicieran desde una dimensión superior —con lo que parecían ser ojos que actuaban como bocas, teniendo iris llenos de dientes— descendieron del oscuro y estrellado cielo y le revelaron telepáticamente una tecnología nunca antes vista: una tan avanzada que le permitiría viajar a universos alternos, dimensiones paralelas e incluso desplazarse entre realidades más allá de las conocidas.
Después de ese sueño, comenzó un arduo trabajo para construir una máquina que lo llevaría a los lugares que le habían sido revelados. Inició la construcción de un portal en la misma montaña donde tuvo el sueño, contratando a decenas de ingenieros para que lo ayudaran a ensamblar las sofisticadas piezas llenas de símbolos y fuentes de poder extrañas, las cuales Morgan fabricaba con inquietante facilidad.
Utilizó desde metales hasta componentes de las más avanzadas locomotoras y maquinarias de vapor de la época, llegando a crear y estabilizar lo que, según los ingenieros, parecía ser un tipo de energía que se alimentaba del sol. Esta energía emitía un brillo de un color indescriptible y producía crujidos que atravesaban las paredes que intentaban contenerla.
En cuestión de semanas de arduo trabajo, sin descansar un solo día, Morgan logró construir el primer prototipo del portal. Escogió a tres hombres intrépidos —exploradores que habían recorrido desde la Antártida hasta las selvas del Amazonas e incluso el océano Pacífico— para probar la máquina. Los tres entraron con sogas atadas, pero al cruzar el portal, este los separó, cortando las cuerdas y cerrándose de inmediato, como si nunca hubiera existido.
El primer hombre llegó a una serie de pasillos con paredes, pisos y techos blancos, pero todo estaba lleno de agua, como si se tratara de una inmensa piscina. Poco a poco, el silencio y la soledad lo sumieron en una histeria creciente, hasta que una sensación de talasofobia lo dominó por completo. Cayó al agua, se desmayó y murió ahogado.
El suceso quedó en el misterio. Los testimonios de los ingenieros fueron considerados leyendas imposibles. Sin embargo, a lo largo de la historia se han registrado desapariciones espontáneas de personas, como si grietas se abrieran repentinamente y se cerraran segundos después. Algunos creen que lo creado en aquella montaña nunca desapareció del todo, y que la energía generada —imposible de describir o replicar— sigue presente, latente.
El segundo hombre apareció en una habitación colorida con estructuras que parecían juegos infantiles. Exploró durante horas, pero el lugar parecía infinito. Todo se sentía como un sueño… un sueño del que jamás despertaría.
El tercer hombre se encontró en un campo soleado con pequeñas colinas cubiertas de casas idénticas. El silencio era tan abrumador que lo hacía sentir vigilado. Entró en una de las casas, subió las escaleras hacia un segundo piso que se perdía en la oscuridad. Cuando cayó la noche, comenzó a ver figuras extrañas que aparecían y desaparecían rápidamente, cada vez más cerca… hasta rodearlo por completo.
Tras la pérdida de comunicación con los tres exploradores, Morgan se mostró enojado, decepcionado y, sobre todo, preocupado. Pero los ingenieros, aterrorizados por lo ocurrido, abandonaron el proyecto y amenazaron con denunciarlo a la prensa.
Esa misma noche, Morgan tuvo otro sueño con los seres celestiales, quienes le indicaron que debía modificar el alcance de la máquina de manera drástica. Despertó empapado en sudor y, sin dudar, realizó las modificaciones. Esperó al amanecer y encendió el portal nuevamente.
La máquina perdió el control y comenzó a liberar una cantidad masiva de energía, formando grietas que llevaban a esos mismos espacios liminales, nostálgicos y solitarios. En una de ellas, Morgan vio un bosque oscuro que parecía llamarlo, sintiendo —sin saber cómo— que los seres de sus sueños estaban allí, esperándolo con secretos inimaginables. Entró sin pensarlo dos veces… y todas las grietas se cerraron.
Archivo cerrado en 1899. Estado del caso: No comprobado. Último registro: Fenómeno lumínico en la Montaña de Brackenridge.
"La energía responde al sol. No obedece al hombre." — Nota hallada en los planos de la máquina.
Origen de esta historia
Pieza desarrollada para el archivo web de Órbita y revisada por el equipo editorial.
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