¡Quiubo, mi raza cósmica!

Soy Taquín, tu garnachita favorita y reportero de confianza. Hoy les cuento sobre la Luna, que vemos bonita y brillante cada noche, y sus fases.

Frijolito preguntó por qué una noche la Luna estaba redonda y al día siguiente le faltaba un pedazo. Taquín explicó que nadie se la come: son las fases de la Luna. La Luna no cambia de forma, solo cambia la parte iluminada que alcanzamos a ver.

La Luna no brilla con luz propia; refleja la luz del Sol como un espejo gigante. Mientras gira alrededor de la Tierra, el Sol ilumina distintas partes. Cuando la vemos completa es Luna llena; cuando no vemos su cara iluminada es Luna nueva. Entre ambas aparecen cuarto creciente, gibosa y cuarto menguante.

Así, el Sol, la Tierra y la Luna juegan cada mes con la luz y las sombras para crear el ciclo lunar.

ARCHIVO EDITORIAL

Origen de esta historia

Pieza desarrollada para el archivo web de Órbita y revisada por el equipo editorial.

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ESCRITO POR

Valeria Peña (redacción) y Mitchelle Padilla (ilustración)

Taquín y Frijolito descubren por qué la Luna cambia de aspecto.